La demanda antimonopolio contra Google, explicada

La demanda antimonopolio contra Google, explicada

El Departamento de Justicia de Estados Unidos demandó a Google el martes y acusó a la compañía de abusar ilegalmente de su dominio en la búsqueda en Internet en formas que perjudican a los competidores y a los consumidores.

La demanda es la primera acción antimonopolio contra la compañía, propiedad de Alphabeth, que resulta de las investigaciones del Departamento de Justicia, el Congreso y los 50 estados y territorios. Los fiscales generales del estado y los funcionarios federales también han investigado el comportamiento de Google en el mercado de la publicidad en línea. Y un grupo de estados explora un caso de búsqueda más amplio contra Google.

Esto es lo que necesitas saber sobre la demanda.

¿Qué está pasando en realidad?

Es un paso contra una sola compañía. Pero también es una respuesta a la cuestión política de qué medidas, si es que hay alguna, deben tomarse para frenar a los gigantes tecnológicos de hoy en día, que tienen el poder de moldear los mercados, la comunicación e, incluso, la opinión pública.

La política determinó el momento y la forma que tomó esta demanda. El fiscal general William P. Barr quería actuar rápidamente para tomar medidas antes de las elecciones, cumpliendo la promesa del presidente Donald Trump de enfrentarse a la Gran Tecnología. Once estados se unieron a la demanda.

¿Qué fue lo que Google hizo de forma ilegal, según el Departamento de Justicia?

Este es un caso de defensa de monopolio. El gobierno dice que Google protege ilegalmente su posición dominante en el mercado de la búsqueda y la publicidad con los acuerdos que ha hecho con empresas como Apple. Google paga a Apple miles de millones de dólares al año para que su motor de búsqueda sea la opción por defecto en los iPhones y otros dispositivos.

El Departamento de Justicia también cuestiona los contratos que Google tiene con los fabricantes de teléfonos inteligentes que utilizan el sistema operativo Android de Google, exigiéndoles que instalen su motor de búsqueda como opción predeterminada.

El Departamento de Justicia también investigó el comportamiento y las adquisiciones de Google en el mercado general de la publicidad digital, que incluye búsquedas, visualización en la web y anuncios de video. La publicidad en línea fue la fuente de virtualmente todos los $34,000 millones de ganancias de Alphabet el año pasado.

Pero el caso de búsqueda es más sencillo, dándole al gobierno su mejor oportunidad de ganar. Para prevalecer, el Departamento de Justicia tiene que mostrar dos cosas: que Google es dominante en la búsqueda, y que sus tratos con Apple y otras compañías limitan a la competencia en el mercado de la búsqueda.

¿Cuál será la defensa de Google?

En resumen: no somos dominantes, y la competencia en internet está a solo “un clic de distancia”.

Esa es la esencia del reciente testimonio ante el Congreso de los ejecutivos de Google. La participación de Google en el mercado de búsquedas de Estados Unidos es de alrededor del 80 por ciento. Pero la compañía dice que es miope mirar solo el mercado de búsqueda “general”. Casi la mitad de las búsquedas de compras en línea, señala, comienzan en Amazon.

Google también dice que los acuerdos que el Departamento de Justicia cita son totalmente legales. Estos acuerdos entre empresas violan la ley antimonopolio solo si se puede demostrar que excluyen a la competencia. Los usuarios pueden cambiar libremente a otros motores de búsqueda, como Bing de Microsoft o Yahoo Search, cuando quieran, insiste Google. Su servicio de búsqueda, dice Google, es el líder del mercado porque la gente lo prefiere.

¿Cuál es el daño al consumidor cuando el servicio de búsqueda de Google es gratuito?

El daño al consumidor, argumenta el gobierno, puede resultar de varias maneras. Menos competencia en un mercado significa menos innovación y menos opciones para el consumidor a largo plazo. Eso, en teoría, podría cerrar el mercado a los rivales que recogen menos datos para la publicidad guiada que Google. La mejora de la privacidad, por ejemplo, sería un beneficio para el consumidor.

Los bienes que son gratuitos para los consumidores no están exentos de la supervisión antimonopolio. En el histórico caso de Microsoft de finales de la década de 1990, el gigante del software incorporó gratuitamente su navegador web a Windows, su sistema operativo dominante. Microsoft perdió porque, mediante contratos restrictivos, intimidó a los fabricantes de computadoras personales y a otros para tratar de impedirles que ofrecieran programas de navegación web de la competencia, competencia que podría haber socavado el monopolio de Windows.

¿Qué sucede después?

A menos que el gobierno y Google lleguen a un acuerdo, se dirigirán a los tribunales. Los juicios y las apelaciones de estos casos pueden llevar años.

Cualquiera que sea el resultado, una cosa es segura: Google se enfrentará a un escrutinio continuo durante mucho tiempo.

Fuente: El nuevo día

Deja una respuesta